La industria agrícola mundial, en una fase de transformación orientada hacia la especialización en cultivos de alto valor económico, encuentra en el arándano (Vaccinium corymbosum) uno de sus cultivos de interés estratégico.
El mercado del cultivo del arándano a nivel mundial se encuentra dominado por grandes potencias agrícolas como Estados Unidos, Canadá, Chile y, de forma muy destacada en el bloque sudamericano, Perú. En este marco, las producciones de estos países están orientadas casi de manera exclusiva para satisfacer las ventanas estacionales de la agroexportación a gran escala, inundando los mercados internacionales con altos volúmenes de producto, concentrados en pocos meses.
Sin embargo, Colombia está diseñando un modelo agronómico y comercial de características singulares. La ubicación ecuatorial del país permite el desarrollo de una fruticultura de trópico alto, con un ecosistema que garantiza la estabilidad térmica relativa y una radiación solar constante a lo largo del año.
Esta particularidad climática permite a las empresas productoras colombianas la capacidad técnica de obtener cosechas ininterrumpidas durante las cincuenta y dos semanas del año mediante el manejo de podas programadas. De este modo, la posición geopolítica de Colombia no se basa en la competencia frontal por volumen estacional, sino en la oferta de un producto caracterizado por su frescura continua, logrando abastecer periodos comerciales de transición donde escasea la oferta de las comercializadoras tradicionales del hemisferio sur y norte.
La histórica de la producción de arándano en Colombia
La integración de la tecnología agrícola para la producción del berry azul en Colombia representa un caso de estudio sobre la rápida transferencia e incorporación de conocimientos agronómicos.
Las primeras iniciativas documentadas datan de la segunda mitad de la década de 1980, motivadas por investigaciones científicos que buscaban identificar zonas de altitud andina capaces de proporcionar la acumulación de horas de frío requeridas por las variedades tradicionales, de aquel momento, del hemisferio norte.
El punto de inflexión se estableció en el año 2000, mediante unidades de investigación privadas. El éxito de estas iniciativas iniciales se basó en la introducción de material vegetal genéticamente adaptado, destacando la variedad Biloxi, la cual demostró una alta capacidad para florecer y desarrollar fruto con mínimos requerimientos de frío invernal.
Durante casi dos décadas, el desarrollo del sector se mantuvo a una escala moderada. No obstante, a finales de la década de 2010, el panorama experimentó un giro total con la incorporación de grandes corporaciones procedentes del sector de la floricultura colombiana de exportación.
Estas corporaciones inyectaron capital, logística avanzada de cadena de frío y conocimientos previos en comercio internacional, sustituyendo el manejo en suelo agrícola directo por macrodiseños de agricultura intensiva en contenedores, marcando el inicio de la era agroindustrial del arándano en el país.
El estado actual de la industria del arándano en Colombia.
Actualmente, la industria colombiana productora de arándanos se encuentra bajo una fase de expansión técnica y territorial acelerada. En este sentido, el cultivo se ha consolidado como un factor de desarrollo económico de relevancia para la ruralidad andina, demandando importantes inversiones de capital inicial para la adecuación de infraestructuras agronómicas.
Las estimaciones operativas dictaminan que la instalación de un bloque de producción tecnificado requiere inversiones millonarias, situando al arándano como uno de los sistemas agrícolas con mayor concentración de valor y tecnología por metro cuadrado en el territorio nacional.
Este grado de inversión, lleva asociado un impacto socioeconómico directo, derivado de la creación sostenida de empleo especializado para la gestión de las explotaciones, la recolección manual de los frutos y las labores de poscosecha para su clasificación comercial.

Las dimensiones productivas y su expansión territorial
Desde el punto de vista productivo, el sector alcanzó una producción nacional de doce mil toneladas de fruta fresca al cierre de la temporada 2025, sobre una superficie cultivada y tecnificada cercana a las 1.000 hectáreas.
Las previsiones previstas por las organizaciones gremiales y los fondos de inversión agrícola, prevén un incremento interanual del 20 % de la superficie operativa, estimando alcanzar las 1.200 hectáreas durante el año 2026, con perspectivas de superar las 1.500 hectáreas a medio plazo.
La relación entre los costes directos de producción bajo los sistemas de cultivo hidropónico y los precios de venta obtenidos en origen, aportan márgenes de rentabilidad que actúan como incentivo para la reorientación de capitales desde rubros agrícolas tradicionales, como el café o el banano, hacia este modelo de producción intensiva.
El mercado interno del arándano en Colombia y su dinámica importadora
El análisis del consumo de arándano en Colombia revela una dinámica comercial atípica dentro del cono sur americano. A diferencia de las empresas productoras vecinas, cuya rentabilidad depende principalmente de la exportación a mercados asiáticos o europeos, aproximadamente el noventa y cinco por ciento de la producción colombiana es absorbida en su totalidad por el mercado local.
El consumidor nacional ha adoptado las pautas internacionales de nutrición preventiva, valorando el contenido de polifenoles y antioxidantes del fruto, lo que ha generado una rotación continua del producto en las grandes superficies de distribución minorista. Esta alta demanda interna origina un escenario comercial donde el país, a pesar de sus expansiones de superficie, experimenta un déficit de oferta para cubrir su propio consumo.
Como consecuencia, el sector importador se ve obligado a adquirir fruta proveniente de mercados internacionales para satisfacer los requerimientos del consumidor local. Esta situación coyuntural proporciona una liquidez financiera inmediata al agricultor, desincentivando temporalmente el riesgo inherente a las transacciones logísticas transcontinentales.
Las exportaciones de arándano en Colombia y su posicionamiento internacional
A pesar del predominio de las ventas en el mercado nacional, las empresas y corporaciones agroindustriales mantienen sus programas de exportación como una herramienta estratégica para el posicionamiento de la marca país, preparando los canales logísticos para la futura entrada en producción de las nuevas hectáreas plantadas.
Las cifras de cierre del año 2025 sitúan las exportaciones de fruta fresca por encima del medio millón de kilos, dirigidas sobre todo hacia los mercados de consumo en los Estados Unidos, con ventas complementarias en Canadá y el medio oriente.
La ventaja competitiva colombiana en los mercados de destino se basa en su capacidad para poner programas logísticos aéreos de forma constante a lo largo del año. Para respaldar esta estrategia cualitativa, las entidades empresariales y administrativas han impulsado denominaciones de origen enfocadas en garantizar al cliente internacional una trazabilidad completa, destacando propiedades de intensidad de sabor y una huella de carbono minimizada por la eficiencia logística.

La geografía agrícola y edafoclimatología del cultivo
Las exigencias fisiológicas del cultivo del arándano condicionan de manera destacada su delimitación geográfica dentro de la orografía andina.
Los parámetros de viabilidad sitúan la producción comercial en zonas de trópico alto ubicadas entre los 2.200 y los 2.900 metros sobre el nivel del mar. En este rango, la atmósfera ejerce una menor filtración de la radiación ultravioleta, proporcionando una incidencia lumínica diurna que estimula la síntesis epidérmica de antocianinas y metabolitos secundarios que le dan la coloración característica del fruto.
En paralelo, los marcados descensos térmicos que ocurren durante las horas nocturnas generan un diferencial de temperatura que resulta importante para las cualidades organolépticas del fruto del arándano. Además, las temperaturas bajas reducen la tasa de respiración celular de la planta durante la noche, disminuyendo el consumo de carbohidratos, lo que fomenta la acumulación de sólidos solubles, grados Brix y mantiene la estructura firme de la pared celular.
Las principales zonas de producción de arándano en Colombia
Dentro de estas características, la geografía agrícola de esta industria presenta una alta centralización territorial. El principal núcleo operativo de la producción nacional se encuentra establecido en la meseta cundiboyacense, un extenso altiplano en el centro geográfico del país.
El departamento de Cundinamarca concentra la mayor proporción de las hectáreas tecnificadas, favorecido por su proximidad a las infraestructuras de transporte aéreo internacional, lo que reduce el tiempo de tránsito entre la recolección y las terminales de carga frigorífica.
El departamento de Boyacá constituye el segundo eje estratégico de crecimiento, aportando disponibilidad de superficies extensas libres de saturación agrícola y microclimas estables.
De manera paralela, regiones como Antioquia desarrollan modelos productivos secundarios orientados hacia nichos de agricultura orgánica certificada. Otros departamentos, ubicados en los altiplanos del macizo colombiano y el eje cafetero, inician actualmente sus fases de adaptación agronómica para evaluar el rendimiento de nuevas selecciones genéticas.
La tecnología e instalaciones para la producción del arándano en Colombia
La transferencia tecnológica procedente de cultivos en los desiertos costeros hacia el trópico andino ha requerido de modificaciones destacables de ingeniería. El ecosistema andino, caracterizado por sus altas disponibilidades lumínicas, presenta simultáneamente un régimen de precipitaciones de carácter dual, que se traduce en periodos de lluvias intensas y alta probabilidad de caída de granizo según zonas.
Para garantizar los rendimientos comerciales y cultivo, las plantaciones descartan la producción a campo abierto. El sector aplica un modelo de control climático basado en estructuras de protección para su cultivo intensivo, con instalaciones de macro-túneles con cubierta de plástico, apoyados en ocasiones por cubiertas con mallas de sombreo o de monofilamento.
En cuanto al sustrato de cultivo, los terrenos naturales de la región cundiboyacense presentan porcentajes elevados de arcilla que conllevan a texturas pesadas y alta capacidad de retención de humedad, lo que afecta a los requerimientos del arándano. Esto es así porque el sistema radicular de esta especie carece de pelos absorbentes y se basa en raíces capilares primarias de desarrollo superficial, altamente sensibles a la falta de oxígeno como sucede en casos de compactación o de encharcamiento.
Para resolver estos factores limitantes, Los viveristas han optado principalmente por el sistema de cultivo hidropónico abierto en contenedores. El principal material utilizado es la fibra de coco, una materia prima que favorece un sistema radicular eficiente. Además, el sistema permite una mayor densidad de plantación con respecto a los sistemas tradicionales en suelo.
En esta modalidad de cultivo, la fertirrigación permite el máximo control tanto de pH, conductibilidad, equilibrio y dosis de fertilizantes durante todas sus fases de desarrollo. En este sentido, la naturaleza del arándano requiere el mantenimiento constante del sustrato en rangos de acidez adecuados, asegurando así la solubilidad de los micronutrientes aportados.
La aplicación de fertilizantes minerales (abonos foliares líquidos, sólidos y cristalinos NPK) de gran pureza aportan los macronutrientes esenciales libres de cloruros. Para evitar el bloqueo y cuadros de clorosis, el suministro de correctores de carencias quelatados proporcionan la estabilidad química necesaria. Asimismo, en el caso de suelos y/o aguas salinas, la aplicación de desplazadores de sales mediante la actividad de los ácidos polihidroxicarboxílicos, proporciona el medio ideal para ir eliminando la salinización progresiva de los suelos y sustratos de cultivo.
La fisiología del estrés en el trópico alto y el papel estratégico de los bioestimulantes
La ausencia de estaciones invernales en el trópico alto, impide que la planta entre en su fase fisiológica de reposo. Al forzar la floración y el desarrollo de fruto durante las cincuenta y dos semanas del año, el metabolismo vegetal vive un déficit continuo de reservas de carbono, lo que expone a los tejidos a un gran estrés. Bajo estas presiones durante la producción, la aplicación de activadores metabólicos en los programas de fertilización permite restablecer el equilibrio enzimático, garantizando la viabilidad del fruto y manteniendo el vigor de la masa foliar frente a las exigencias continuas del calendario de cosechas.
Los inductores de defensas y osmoprotección en el arándano
El cultivo bajo cubierta, especialmente bajo plástico, somete a la planta a periodos repetidos de estrés abiótico, derivados de las puntas térmicas diurnas y los procesos generados durante la recolección continuada y la poda de fructificación.
Para aminorar estos efectos negativos, formulaciones basadas en la concentración de glicina betaína operan a nivel del citoplasma celular estabilizando las membranas proteicas y manteniendo su turgencia sin detener las rutas del metabolismo secundario.
Además, para mitigar la pérdida de masa foliar y fortalecer los brotes productivos, los productos formulados con extractos de algas aportan promotores hormonales que disminuyen la degradación celular, aceleran la cicatrización de los tejidos y mejoran la adaptación fisiológica de la planta frente a los descensos bruscos de temperatura.
La bioestimulación del cuajado y engorde del fruto del arándano
En un modelo comercial donde la rentabilidad del cultivo se define por la cantidad y homogeneidad del calibre, la gestión del cuajado de los frutos es necesaria. Los periodos tras la floración requieren altos niveles de síntesis proteica para promover la división celular que determinará el tamaño final del berry.
En este periodo, el suministro de inductores fisiológicos a través de diferentes especialidades asegura una tasa adecuada de fecundación y acelera el desarrollo de los tejidos sumidero. Estos previenen posibles desórdenes nutricionales durante el engorde que, adicionalmente requieren del aporte de potasio de alta movilidad en las fases de mayor demanda.
Los retos fitosanitarios y oportunidad para el biocontrol
Las condiciones de humedad relativa en el interior de las instalaciones de producción favorecen con frecuencia la aparición de hongos, siendo la Botrytis cinerea la principal enfermedad del arándano debido a su capacidad de afectar a los tejidos florales en cultivo y a los frutos en postcosecha.
Otras enfermedades son las necrosis vasculares ocasionadas por Lasiodiplodia theobromae y pudriciones de cuello por la Phytophthora cinnamomi, que aprovechan las heridas de la poda para infectar las plantas.
En cuanto a plagas, las más populares durante el cultivo son la Aegorhinus superciliosus, la Naupactus xantographus y los cecidómidos de la familia Cecidomyiidae, como Prodiplosis sp. Sin olvidar los trips y ácaros dañan la calidad visual del fruto.
La importancia de las organizaciones gremiales en el cultivo del arándano en Colombia
La labor de las organizaciones gremiales en el cultivo del arándano en Colombia son la base para la vertebración de la agroindustria andina, ya que facilita la estandarización técnica de los manejos de cultivo y comercio.
En este escenario, asociaciones de carácter nacional como Asocolblue, lideran los esfuerzos en producción y mercado, promoviendo el conocimiento técnico y coordinando la ejecución estratégica de diferenciación de origen en los mercados globales.
Otras entidades regionales especializadas, como Asoberries y diversas organizaciones del altiplano, agrupan a productores bajo protocolos de certificación en buenas prácticas agrícolas y responsabilidad social corporativa.
Estas redes de agrupación actúan como canales primarios de comunicación, representando las plataformas idóneas para ir consolidando la posición de la industria agrícola colombiana en el contexto comercial del arándano a nivel internacional.


