La lana de roca para el cultivo sin suelo fue uno de los primeros sustratos llamados tecnológicos empleados en hidroponía. Un sustrato prefabricado de origen mineral que se venía empleando en otros diversos campos industriales como por ejemplo en la construcción por sus propiedades aislante tanto térmicas como acústicas, ignífugas, etc.

Este producto aplicado en la agricultura necesita de una tecnología concreta, ya que, aunque el proceso de obtención de la fibra es el mismo, contempla determinados aspectos técnicos que permitan el correcto comportamiento ante la fertirrigación y el desarrollo radicular de la planta.

Este material comparte mercado en el cultivo sin suelo con la fibra de coco, la perlita, la arena, etc.

¿Cuál es el proceso de fabricación de la lana de roca?

Su proceso base de fabricación es el mismo para cualquier futura aplicación industrial o agrícola.

Este, parte de la fundición a unos 1.600°C de diabasa (una roca ígnea) y caliza, utilizando como combustible el carbón. El producto fundido se hace pasar por unos rotores que giran velozmente consiguiendo crear esta fibra, también llamada fibra de vidrio.

La fibra es comprimida en planchas (tablas) y cortada en diferentes dimensiones según la finalidad perseguida.

Como curiosidad, por cada metro cúbico de materia prima se obtienen unos 90 de lana de roca.

Tabla de cultivo de lana de roca

Sustrato de lana de roca para agricultura

En el caso de la lana de roca para la agricultura, durante este proceso de compactación se le incorpora un aglutinante y agente hidrófilo para conseguir su adecuada absorción uniforme del agua. De este modo se consigue placas de lana de roca para cultivo hidropónico con unas características físico-químicas adecuadas.

Al ser un fabricado que ha estado sometido durante su proceso a altas temperaturas, este es totalmente inerte: libre de semillas y patógenos. También, por su composición y transformación durante la fabricación, le permite no tener reacciones químicas entre la planta, los fertilizantes y el sustrato, evitando alterar el equilibrio de las disoluciones nutritivas empleadas.

Resumiendo, la lana de roca en agricultura es un producto de origen natural porque está compuesto por fibras de lana de roca volcánica, permite un control que repercute en un alto potencial de producción, contribuye a ahorrar fertilizantes y agua, es un sustrato químicamente inerte, posee una elevada capacidad de aireación, etc.

¿Cuáles son sus características físico-químicas?

Desde su condición química, la lana de roca en tablas para el cultivo hidropónico es un material inerte con nula Capacidad de Intercambio Catiónico. Esta cualidad permite controlar mejor el equilibrio nutricional aplicado en fertirrigación y en todas sus variantes a lo largo del ciclo de cultivo.

Respecto a sus propiedades físicas es compacto y homogéneo. Esto permite controlar mejor diversos factores como la conductibilidad eléctrica, pH, humedad, etc. de las soluciones nutritivas de la planta durante todo el ciclo de vida del sustrato.

Respecto a la densidad de la lana de roca, esta puede variar entre los 50 y 70 kilos por metro cúbico dependiendo del cultivo, tipo de agua utilizada y tiempo de vida del sustrato.

Clases de tablas de lana de roca para cultivo sin suelo

Un aspecto a tener en cuenta son las dimensiones de las tablas de roca de uso agrícola y como estas juegan un papel importante según cultivo y duración. Además, la disposición y orientación de las fibras de lana en la tabla de sustrato, también influirán en la resaturación hídrica del mismo.

Un ejemplo muy ilustrativo del papel de las dimensiones de estas tablas y la retención del agua, es introducir una esponja de aspecto rectangular y dimensiones distintas en agua y una vez empapada dejarla escurrir. Veremos fácilmente como la altura de retención de agua varía según la postura de la esponja.

Las dimensiones comerciales de las tablas de lana de roca pueden ser varias, existiendo en el mercado un importante número de referencias que permiten su adaptación a cada necesidad.

En ellas se tienen en cuenta la disposición de las fibras, la densidad y las dimensiones. Las más comunes tienen 100 centímetros de longitud por 10×10, 15×10 y 20×10 de anchura y altura. Añadir que también existen bloques o tacos de lana de roca para las fases de cultivo en semillero, siendo en este caso dimensiones más pequeñas, por ejemplo 7x7x6 centímetros y ligeras variables respecto a estas.

Respecto a la verticalidad de sus fibras, ha sido uno de los puntos a desarrollar para incidir en el ajuste de los niveles de agua (solución nutricional), rigidez para alargar su vida útil de cultivo, disminución de drenaje, resaturación de las placas entre ciclos de cultivo, permitir controlar mejor los niveles de humedad en épocas de verano e invierno, entre el día y la noche o en momentos de mayor o menor actividad de la planta, por ejemplo.

Cultivos hortícolas en lana de roca

¿En qué cultivos se utiliza la lana de roca?

A diferencia de otros productos utilizados en cultivo sin suelo, por ejemplo, la fibra de coco, la lana de roca básicamente se utiliza en cultivos de alto rendimiento bajo invernadero con un apoyo importante de control climático.

Su utilización se centra en hortícolas y la floricultura. En hortícolas son el tomate, el pimiento, el pepino, la judía, la berenjena, el calabacín, el melón, la sandía y la fresa, los cultivos más comunes.

En floricultura, se utiliza básicamente en cultivos para flor cortada y en menor cantidad en verdes de corte. La rosa, la gerbera y el clavel, son sus principales protagonistas.

Fertilizantes para el cultivo en lana de roca

La lana de roca es un material inorgánico, muy estable, inerte y con nula Capacidad de Intercambio Catiónico. Estas cualidades indican que a la hora de establecer un plan de abonado vía fertirrigación, todos los elementos nutricionales, su equilibrio, composición y riqueza, deben ser decididos y programados por parte del técnico responsable de ello.

Es un sustrato que no permite errores y a cambio ofrece que todos los parámetros antes mencionados puedan ser controlados 100% y durante todo el ciclo del cultivo. También y para que los resultados sean óptimos, el control climático es vital, de ahí que sólo se aplique en cultivos bajo invernaderos bien equipados tecnológicamente.

En este contexto, JISA ofrece un completo catálogo de abonos para su uso en hidroponía y como consecuencia para cultivos en lana de roca. Fertilizantes especializados en la nutrición vegetal, así como la línea de bioestimulantes agrícolas, permiten actuar en cada uno de los momentos fenológicos de la planta en cultivo, contribuyendo a obtener su máxima rentabilidad.

Como valor añadido al agricultor, este cuenta con el asesoramiento de su equipo técnico comercial JISA que, con su formación y experiencia, analizan y pueden elaborar el correcto plan de abonado para cada cultivo.

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